Guerra comercial EEUU-China genera oportunidades en Asia

El acuerdo comercial firmado por Estados Unidos y China llega en medio de grandes cambios en las cadenas de abastecimiento y en las inversiones, acelerados por la guerra comercial entre las dos potencias pero no producto necesariamente de ella.

En el caso de Tailandia, por ejemplo, disminuye la demanda de ciertos productos pero aumenta la de otros, lo mismo que la inversión de empresas que se están yendo de China, según funcionarios locales.

“Los próximos dos años serán probablemente el mejor momento para atraer inversiones extranjeras gracias al presidente (de Estados Unidos Donald) Trump”, expresó Kobsak Pootrakool, asesor del primer ministro Prayuth Chan-ocha, en declaraciones a la prensa en el Club de Corresponsales Extranjeros de Tailandia.

En toda Asia, la guerra comercial entre Washington y Beijing tuvo resultados mixtos, con consecuencias a largo plazo que tienen poco que ver con los reclamos que Trump le hizo a China en el terreno comercial.

La abrumadora victoria de la presidenta de Taiwán Tsai Ing-wen en las elecciones del fin de semana pasado se debió en parte al repunte de la economía derivado de la creciente demanda de chips fabricadas en Taiwán, sobre todo de China y Estados Unidos, según analistas.

Muchos en Asia están a la expectativa de lo que pueda pasar ahora, mientras procuran sacar el mayor provecho a las oportunidades creadas por los ajustes que hubo que hacer relacionados con la guerra comercial.

“A raíz de la guerra comercial, la gente está buscando caminos alternativos y Tailandia es uno de ellos”, manifestó Kobsak.

“Los dos últimos años fueron duros y todos culpan a Trump”, destacó Pimchanok Vonkorpon, directora general de la Oficina de Políticas y Estrategias Comerciales de Tailandia. Acotó, no obstante, que “Trump y la guerra comercial son tan solo factores que aceleraron” un fenómeno que ya se venía dando.

La funcionaria dijo que, en el caso de Tailandia, el país se está beneficiando de un aumento en la demanda china de frutas, cosméticos y repuestos de automóviles.

“A veces el valor de las frutas supera el de los autos y los aparatos electrónicos que exportamos a China”, indicó.

Añadió que India compra muchos relojes con incrustaciones de joyas baratas para regalar en las bodas.

“De repente surgen otros mercados”, dijo Pimchanok.

Las fábricas chinas han estado trasladando sus operaciones a otros países desde hace más de una década debido a un incremento en los costos. Igual que las empresas japonesas, estadounidenses y europeas, quieren estar bien ubicadas para aprovechar la creciente demanda de los mercados cada vez más fuerte del sudeste asiático. Los aranceles que fijó Trump a buena parte de las exportaciones chinas los empujó más todavía a mudarse a otro país.

“Tengo que agradecerle al señor Trump por los cambios” que produjo la guerra comercial, afirmó Duangjai Asawachintachit, secretaria general de la Junta de Inversiones de Tailandia. Agregó que muchas empresas electrónicas estaban trasladando su producción a su país.

Tailandia enfrenta una fuerte competencia de otras naciones de la región que procuran aprovechar las consecuencias de la guerra comercial y de los cambios en el comercio mundial, como Malasia, Indonesia, Taiwán y Vietnam.

El acuerdo que acaban de firmar China y Estados Unidos es apenas la primera fase de un proceso a más largo plazo. Todavía hay que resolver muchos de los reclamos de Estados Unidos.

La guerra comercial entre las dos potencias causó mucha incertidumbre, “la cual a su vez desaceleró el comercio en todo el mundo. Nadie sabe si los aranceles subirán o bajarán. Estos han sido factores muy perturbadores”, expresó Pimchanok.

“Por más que se haya firmado un acuerdo, las empresas piensan a largo plazo”, añadió.


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