El peligro de tomar decisiones impulsivamente

Tomar decisiones solo para satisfacer nuestros deseos inmediatos pueden traernos malas consecuencias.

La toma de decisiones consiste fundamentalmente en escoger una alternativa entre varias opciones disponibles, con la finalidad de resolver circunstancias en nuestra vida, y claro, se presentan en diferentes ámbitos, por ejemplo: a nivel sentimental, laboral, familiar y hasta las que tomamos de manera cotidiana.

Hace unos días decidí utilizar mi hora de almuerzo para comprar unos vegetales que estaban en especial en un supermercado, admito que tomé la decisión impulsivamente por un anuncio publicitario que justo acababa de ver en Instagram, sin pensarlo me dirigí al lugar. Me abastecí de todo lo necesario y dentro de mí pensé he dado un “Palo” pues me he evitado tener que venir otro día de la semana…me sentí casi como la mujer maravilla.

Todo iba muy bien hasta que voy a pagar, me doy cuenta que no andaba con efectivo, ni con tarjeta de crédito en la cartera que llevaba ese día. No tomé las precauciones de lugar antes de dirigirme al súper, ni mucho menos me aseguré de verificar mi monedero para evitar pasar ese momento desagradable. Imagen la mirada de las personas cercas… Aunque la cajera trato de ayudarme explicándome que podía guardar lo que había seleccionado y que regresara más tarde a procurarlo, ella fue muy gentil.

Mi impulso resultó ser un viaje sin propósito alguno. Aunque fue una decisión simple tuve consecuencias: irme sin nada, gastar gasolina y por supuesto sacar otro tiempo en la semana para tener que volver nuevamente.  Si estos disgustos suceden en lo “sencillo” imaginemos en lo las decisiones “de gran importancia” como, por ejemplo: comprar una vivienda, cambiar de trabajo, comenzar seriamente a salir con alguien, casarte…etc

Estamos claros, la vida consiste en tomar decisiones continuamente, estas tienen siempre alguna repercusión ya sea para bien o para mal. El consejo en este día es este:

Fíate de Jehová de todo corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezara tus veredas. (Proverbios 3:5-6).

Encomendar a Dios nuestra vida es la mejor y más importante decisión que podemos tomar, de él aprendemos a ver su perspectiva que siempre será mejor que la nuestra y cada consejo de él apunta a la prudencia, al entendimiento, al dominio propio y a la rectitud de nuestras acciones, lo cual disminuye las probabilidades de consecuencias desafortunadas.

No nos apresuremos a tomar decisiones permanentes cuando nuestras emociones estén alteradas, pues no sabremos discernir correctamente y puede que en lo adelante nos arrepintamos.

Para finalizar aquí te comparto algunos puntos a considerar antes de tomar cualquier decisión:

  • Ora a Dios por dirección. Esto es vital.
  • Descubre la realidad. Cuál es tu intención real y si dispones de lo necesario para asumir lo que venga.
  • Pide consejos, habla con alguien que haya tomado una decisión similar a la que estás apunto de tomar y habla con amigos que conozcan tus debilidades “La guerra se hace con buena estrategia; la victoria se alcanza con muchos consejeros” (Proverbios 24: 6b).
  • Prepárate ante lo decidido. Proverbios 22: 3: “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias”.

Por la Administración Comunicando en la Red.

 

 

 

 

 

 

 

 

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