¿ME IMPONEN LA BIBLIA? ¿O NO?

Como todos sabemos, en los últimos días se ha sostenido una discusión entre diversos sectores sobre el proyecto de ley 44-00 que data del año 1999 el cual establece la lectura e instrucción bíblica en las escuelas públicas.  Unos aplauden, otros se molestan, aunque no debemos esperar menos debido a que el tema religioso siempre despertará reacciones en la sociedad.

Antes de continuar, urge definir el significado básico de la palabra IMPOSICION la cual es utilizada en reiteradas ocasiones. Esta se caracteriza por supresión forzosa de la voluntad de una de las partes, o como expresa la Real Academia de la Lengua Española: “Exigencia desmedida con que se trata de obligar a alguien”.

Muchos han criticado la ley, sin embargo pocos la conocen. Ante todo surgen varias interrogantes; ¿Qué contiene la Ley? ¿Están siendo sometidos mis hijos por parte del Estado a una imposición religiosa?..

No falta quien lo afirma, manifestando teorías casi conspirativas sobre el uso de la Biblia en las escuelas, obviando aspectos básicos de dicha ley tales como el PARRAFO III que expresa:

Los padres de los alumnos, o quienes hagan sus veces, podrán escoger entre los dos programas de instrucción bíblica mediante una simple declaración escrita, pudiendo también optar por la exención de la materia, como la prescribe la Ley General de Educación”.

En  tal sentido afirmamos que la ley NO obliga a quien NO quiera; por el contrario, exonera de toda materia al Niño, Niña o Adolescente cuyo  padre o tutor  no esté de acuerdo con alguno de los dos programas (Iglesia Católica o Iglesias Protestantes), garantizando así el derecho a la libertad de conciencia y de cultos consagrado en el artículo 45 y los artículos 39 y 43 de la Constitución Dominicana, así como los artículos 12,13 y 24 de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos, de la cual somos signatarios.

Sin duda alguna, la ley RESGUARDA estos derechos fundamentales, tal como es expresado en la Ley General de Educación 66-97 en sus artículos 22, 23, 24 y 25, donde se destaca que:

(Art. 22) “Los padres o los tutores tienen el derecho de que sus hijos o pupilos reciban la educación moral y religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

(Art. 23) “La enseñanza moral y religiosa se guiará con sujeción a los preceptos constitucionales y a los tratados internacionales de los cuales el Estado Dominicano es signatario”.

Es una total incoherencia criticar cosas que no conocemos y es un error muy marcado que un congresista NO conozca lo establecido en un proyecto de ley y más aun, confunda los términos IMPOSICION y FOMENTO.

En algo si estamos de acuerdo; No podemos permitir la imposición estatal de minorías, o que los diputados y diputadas legislen en detrimento de la mayoría, pues colapsaría el sistema Democrático en el cual basamos la Constitución de un Estado de Derecho.

Luego de lo expuesto, resta preguntarle a usted amigo lector;

¿ES UNA IMPOSICION?

Por: Félix Samuel Ramírez

fsramirezdiaz@gmail.com

sialavidarepdom@gmail.com

 

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